La era de la inteligencia artificial y el big data es ya una realidad. Las implicaciones y usos de estas herramientas se extienden en muchos ámbitos: desde la publicidad hasta el transporte, pasando por la medicina, ayudando a simplificar procesos, dar atención a los usuarios y hacer más eficaces los recursos. Y, ahora, estos beneficios pueden llegar a los pacientes de cáncer de mama metastásico. El estudio Dipcan, promovido por la Fundación MD Anderson Center España, quiere integrar distintos tipos de datos médicos para avanzar hacia la personalización de los tratamientos y elaborar nuevas estrategias para quienes conviven con la enfermedad.

Qué es Dipcan y cuál es su objetivo

Como decíamos al hablar de los ensayos clínicos, lograr un nuevo medicamento o una prueba más eficaz para tratar el cáncer de mama metastásico es solo el último paso de una larga cadena de investigación. Estudios como el Dipcan son el primer eslabón: proyectos observacionales, que no tienen como objetivo probar terapias, pero que recopilan información – cada vez más, cada vez mejor – muy importante para llegar a conocer mejor la patología y, en último término, mejorar la vida de los pacientes.

AECMM

En el caso del estudio promovido por el Anderson Center, sus objetivos son, a través de la digitalización de datos médicos, identificar qué pacientes son más susceptibles de responder mejor a los tratamientos existentes. Esto se traduciría en una personalización de la estrategia terapéutica basada en datos reales, lo que puede mejorar la eficacia de los recursos actuales.

Qué hace de este un estudio único

Sin duda, otras investigaciones observacionales también tienen como fin recopilar información sobre el cáncer de mama metastásico para terminar mejorando los tratamientos. Sin embargo, el Dipcan es pionero en su pretensión de utilizar el big data y la inteligencia artificial para generar un algoritmo que ayude a conocer la patología en su conjunto; no solo sus características genéticas, sino patrones concretos derivados de una cantidad ingente de información.

La sistematización de la recogida de datos, la objetividad de obtenerlos de pruebas médicas concretas, la variedad de la información utilizada y la posibilidad de incluir todo ello en una plataforma unificada hace de este estudio una avanzadilla hacia una nueva forma de estudiar el cáncer de mama metastásico.

Quién puede participar

Como sucede en los ensayos clínicos, no todo el mundo puede participar en el estudio; hay que cumplir con una serie de requisitos. Los principales son ser mayor de 18 años y tener un diagnóstico de cáncer de mama metastásico no hematológico – es decir, que no haya hecho metástasis a través de la sangre.

Asociación de pacientes con cáncer de mama masculino

Si se tienen estas características, es posible registrarse en la web del estudio e iniciar el proceso de selección y las pruebas que conlleva el estudio. La participación, totalmente voluntaria y revocable, incluye preguntas sobre el historial médico, recogida de muestras tumorales, estudios genómicos, resonancias… Todo ello con seguimiento de profesionales de la salud y encaminado a conseguir información que, en el futuro, puede servir para optar a terapias dirigidas.

La importancia del camino que abren estos estudios hace que la colaboración con ellos sea fundamental. Y es que, aunque no estén destinados a probar tratamientos en las personas voluntarias, estas están favoreciendo a que el conocimiento sobre el cáncer de mama metastásico sea mayor y a que la visión de la investigación sea más amplia. En definitiva: colaborar a ampliar la muestra de estos estudios o darles visibilidad es un paso necesario para mejorar muchas vidas.